martes, 21 de mayo de 2013

José Martí, escritor y poeta, apóstol de la indepencia de Cuba.


19 DE MAYO 2013 , en el 118 Aniversario de la Muerte del Apóstol de la Independencia de Cuba.

En homenaje al apóstol de la independencia de Cuba, 

recordémoslo y no dejemos pasar por alto esta fecha de 

Luto para el país que lo vio y  nos vio nacer. 

Trasmítanselo a  hijos, familiares y amigos.




José Julián Martí  Pérez, apóstol de la Independencia de Cuba, escritor y mártir. Nacido el 28 de Enero de 1853, de Padres Españoles, su padre Valenciano y su madre de Islas Canarias. Actor intelectual de todo el pensamiento político de las generaciones que le sucedieron. A temprana edad se incorporo a la lucha por la independencia en contra de la opresión que se ejercía sobre la población, sufrió prisión y destierro, cayó en Combate a los 42 años el 19 de Mayo de 1895.Su pluma de escritor y poeta lego a la humanidad una hermosa colección de libros que van desde obras políticas hasta versos y poesías. A su memoria se han construidos  monumentos y plazas por todo el mundo. En Badajoz  en cerro de los reyes hay una. 

 La señora Doña Pilar Serrano Saugar  del ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL de Badajoz  nos ha hacho llegar  la siguiente  nota.
-La plaza denominada de José Martí, se engloba en una serie de vías que llevan nombres de poetas en lengua española (en torno a la zona denominada "400 viviendas") de la barriada Cerro de Reyes. El nombre de José Martí a esa Plaza  en Badajoz ,

fue aprobado por Acuerdo de Comisión Permanente, de fecha 18 de Diciembre, de 1989.

DOS ESTROFAS DE VERSOS SENCILLOS  “Yo soy un hombre sincero”

Yo soy un hombre sincero         
De donde crece la palma,          
Y antes de morirme quiero      
Echar mis versos  del  alma.      

Yo vengo de todas partes,
 Y hacia todas partes voy:
 Artes soy entres las artes,
 En los montes, montes soy.

¿Sabías que en el preámbulo de la Constitución cubana de 1976 se recogió una frase suya?
Pues así es: “Yo quiero que la ley primera de nuestra República 
sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

En homenaje al apóstol de la independencia de Cuba, recordémoslo y no dejemos pasar por alto esta fecha de Luto para el país que lo vio y  nos vio nacer. Trasmítenselo a  hijos, familiares y amigos.

HISTORIA DE CUBA 

Su mérito más relevante fue unir a los cubanos en una unidad dinámica,
históricamente concebida y dialécticamente lograda.
(José Antonio Torres en La dignidad nunca muere) Entierro de José Martí en Santa Ifigenia
 .
Por: Maria Teresa Villaverde Trujillo
 

Así fue la declaración de Máximo Gómez de los suceso del día 19 de mayo: cuando llego al centro, veo a Miguel de la Guardia con el caballo mal herido y me dice: Marti ha quedado mal herido por allí. ¡Como! dije y me lance por el camino real. Cuando llegue a los troncos de los árboles gordos que allí habían, una descarga me hace notar que el enemigo que había muerto a Martí, estaba allí. Ya el cadáver de Martí en poder del enemigo avanzando con fuego nutrido para limpiar su retaguardia, y como nuestra retirada tenia que ser por un camino derecho y estrecho temí que al enfilar los fuegos nos hicieran mucho daño..

Con posterioridad Gómez declaraba: Murió en una hora de dura refriega y a los primeros pasos de esta guerra, como si al despertar de este pueblo, que el mismo sacudiera, quisiera haberle dado ejemplo de resolución y bravura... ¡Mayor grandeza no se puede esperar de un hombre!. 

Inútil había sido todo esfuerzo tratando de rescatar el cadáver de José Martí conducido a marcha forzada por tropas españolas, llegando a El Hatillo donde escondieron el cadáver de Martí.  Llevado después a Remanganaguas, enterrándosele sin formalidad alguna- en una fosa común. El 21 de mayo se ordena exhumar el cadáver y trasladarlo a la capital provincial.  El día 23, levantado el acta correspondiente, el cadáver fue examinado y embalsamado por el Dr. Pablo A. Valencia. Se coloca el cuerpo en un miserable ataúd y custodiado por una columna de algo mas de seiscientos hombres avanzan los españoles con tan preciada carga desde San Luis hasta Palma de Soriano a donde arriban el 25. El féretro es expuesto al publico y mas tarde trasladado al cuartel de las milicias.

Al día siguiente es llevado por tren hasta Santiago de Cuba, arribando al inicio de un doloroso atardecer al cementerio donde, el 27 de Mayo de 1895 seria enterrado en el nicho 134 de la galería Sur del cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba. El Gobernador militar de la plaza dispuso que el entierro se efectuara a las ocho de la mañana en medio de extremas medidas militares, aunque los cubanos Antonio Bravo Correoso y Joaquín Castillo Duany habían solicitado al capitán español Enrique Ubieta que les permitieran identificar el cadáver de Marti, quien hablando con el Comandante de las fuerzas en el Cementerio accedió a que fueran al lugar donde estaba el ataúd, reconociendo ellos que efectivamente era José Martí. En ese momento  Higinio Martínez aprovechó la oportunidad para tomarle una foto al cadáver, publicada días después, en un semanario habanero. 



-Esta foto apareció por primera vez en la Iconografía de Martí de 1925. 

Carlos Ripoll reprodujo la fotografía post-mortem en su artículo La Autopsia de José Martí 

 Ximenez Sandoval haciendo uso de la palabra en el entierro de José Martí.

Ximenes de Sandoval rindió honores al caído en Dos Ríos.  Al frente de su tropa invitó a los presentes a decir algunas palabras de duelo funeral. Al no recibir respuesta, él mismo pronunció una breve oración, en  la que a su vez hacía honor a la España de los Grandes Capitanes: los oficiales Federico de Capdevila y Nicolás Estévanez cuando el triste hecho del fusilamiento de los estudiantes de medicina en 1971, en La Habana..
 
 ...Señores: Ante el cadáver del que fue en vida José Martí, y en la carencia absoluta de quien ante su cadáver pronuncie las frases que la costumbre ha hecho de rúbrica, suplico a ustedes no vean en el que a nuestra vista está, al enemigo, y sí al cadáver del hombre que las luchas de la política colocaron ante los soldados españoles. Desde el momento que los espíritus abandonan las materias, el Todopoderoso, apoderándose de aquéllos, los acoge con generoso perdón allá en su seno; y nosotros al hacernos cargo de la materia abandonada cesa todo rencor como enemigo dando a su cadáver la cristiana sepultura que los muertos se merecen.  Cuando pelean hombres de hidalga condición, como nosotros, desaparecen odios y rencores. Nadie que se sienta inspirado de nobles sentimientos deben ver en estos yertos despojos, un enemigo, sino un cadáver. Los militares españoles luchan hasta morir, pero también tienen consideración para con el vencido, y honores para los muertos. He dicho.



NOTA del presidente de ASCUEX ; Divulgar la Historia de Cuba , es amar a la Patria. 






Mucho he sufrido, pero tengo la convicción de que he sabido sufrir".(José Marti al maestro Mendive)

Juan Ramón Jiménez admiraba a José Julián Martí
 Por: Maria Teresa Villaverde Trujilloashiningworld@cox.net 

Sabemos que José Martí retuvo hermosos recuerdos de su juvenil estancia en Aragón. Durante su primera estancia en España el joven deportado dedicó su tiempo además de lector y poeta, a escribir artículos sobre la situación política en Cuba, publicados en los periódicos españoles: La Soberanía Nacional de Cádiz, La Cuestión Cubana de Sevilla, y El Jurado Federal de Madrid. De esa época tenemos El Preso Político en Cuba donde -con apenas 19 años- demostraba ser un magnifico escritor. En esa obra Martí narraba su propia experiencia “con dolor infinito”.  Escribía el Apóstol: 
“Nunca como entonces supe cuanto el alma es libre en las horas de esclavitud.
Nunca entonces supe que gozaba en sufrir. Sufrir es más que gozar, es verdaderamente vivir"
El segundo escrito durante este primer destierro de José Marti en España es La República española ante la revolución cubana, donde el joven se apresuró a recordar la existencia de la Republica de Cuba proclamada en Guáimaro el 4 de noviembre de 1868.

Pero tomemos unos minutos para leer la crónica 
JOSE MARTI 1895 de Juan Ramón Jiménez, el Premio Nóbel 1952 que con cierta vinculación a la región del Ebro admiró al Apóstol cubano, e igual que él, aunque por distintos motivos, conoció las amarguras del destierro. 

“...Hasta Cuba, no me había dado cuenta exacta de José Martí. El campo, el fondo. Hombre sin fondo suyo o nuestro, pero con él, no es hombre real. Yo quiero siempre los fondos de hombre o cosa. El fondo me trae la cosa o el hombre en su ser y estar verdaderos. Si no tengo el fondo, hago el hombre transparente, la cosa transparente.

Y por esta Cuba verde, azul y gris, de sol, agua o ciclón, palmera en soledad abierta o en apretado oasis arena clara, pobres pinillos, llano, viento, manigua, valle, colina, brisa, bahía o monte, tan llenos todos del Martí sucesivo, he encontrado al Martí de los libros suyos y de los libros sobre él. Miguel de Unamuno y Rubén Darío habían hecho mucho por Martí porque España conociera mejor a Martí (su Martí, ya que el Martí contrario a una mala España inconciente era el hermano de los españoles contrarios a esa España contraria a Martí). Darío le debía mucho, Unamuno bastante; y España y la América española le debieron en gran parte, la entrada poética de los Estados Unidos.

Martí, con sus viajes de destierro (Nueva York era a los desterrados cubanos lo que París a los españoles), incorporó los Estados Unidos a Hispanoamérica y España, mejor que ningún otro escritor de lengua española, en lo más vivo y más cierto. Whitman, más americano que Poe, creo yo que vino a nosotros, los españoles todos, por Martí. El ensayo de Martí sobre Whitman, que inspiró, estoy seguro, el soneto de Darío al "Buen viejo" en Azul, fue la noticia primera que yo tuve del dinámico y delicado poeta de Arroyuelos de Otoño. (Si Darío había pasado ya por Nueva York, Martí había estado.) Además de su vivir en sí propio, en sí solo y mirando a su Cuba, Martí vive (prosa y verso) en Darío, que reconoció con nobleza, desde el primer instante, el legado. Lo que le dio me asombra hoy que he leído a los dos enteramente. ¡Y qué bien dado y recibido!

Desde que, casi niño, leí unos versos de Martí, no sé yo dónde: 

sueño con claustros de mármol / donde, en silencio divino / los héroes, de pie, reposan:/ ¡De noche, a la luz del alma, / hablo con ellos: de noche! 
pensé en él. No me dejaba. Lo veía entonces como alguien raro y distinto, no ya de nosotros los españoles sino de los cubanos, los hispanoamericanos en general. Lo veía más derecho, más acerado, más directo, más fino, más secreto, mas nacional y más universal. Ente muy otro que su contemporáneo Julián del Casal (tan cubano, por otra parte, de aquel momento desorientado, lo mal entendido del modernismo, la pega) cuya obra artificiosa nos trajo también a España Darío, luego Salvador Rueda, y Francisco Villaespesa después.  Casal nunca fue de mi gusto. Si Darío era muy francés, de lo decadente, como Casal, el profundo acento indio, español, elemental, de su mejor poesía, tan rica y gallarda, me fascinaba...”“...Yo he sentido y espresado, quizás, un preciosismo interior, visión acaso esquisita y tal vez difícil de un proceso psicológico, "paisaje del corazón", o metafísico "paisaje del cerebro"; pero nunca me conquistaron las princesas exóticas, los griegos y romanos de medallón, las japonerías "caprichosas" ni los hidalgos "edad de oro". El modernismo, para mí, era novedad diferente, era libertad interior. No, Martí fue otra cosa, y Martí estaba, por esa "otra cosa", muy cerca de mí. Y, cómo dudarlo, Martí era tan moderno como los otros modernistas hispanoamericanos.

Poco había leído yo entonces de Martí; lo suficiente, sin embargo, para entenderlo en espíritu y letra. Sus libros, como la mayoría de los libros hispanoamericanos no impresos en París, era raro encontrarlos por España. Su prosa, tan española, demasiado española acaso, con esceso de jiro clasicistas, casi no la conocía. Es decir, la conocía y la gustaba sin saberlo porque estaba en la "crónica" de Darío. El Castelar de Darío por ejemplo, podía haberlo escrito Martí. Solo que Martí no sintió nunca la atracción que Darío por lo español vistoso, que lo sobrecojía fuera lo que fuera, sin considerarlo él mucho, como a un niño provinciano absorto. Darío se quedaba en muchos casos fuera del "personaje", rey, obispo, jeneral o académico, deslumbrado por el rito. Martí no se entusiasmó nunca con el aparato esterno ni siquiera de la mujer, tanto para Martí (y para Darío, aunque de modo bien distinto). El único arcaísmo de Martí estaba en la palabra, pero con tal de que significara una idea o un sentimiento justos. (Este paralelo entre Martí y Darío no lo hubiera yo sentido sin venir a Cuba). Y no pretendo, cuidado, disminuir en lo más mínimo, con esta justicia a Martí, el Darío grande, que por otros lados, y aun a veces por los mismos, tanto admiro y quiero, y que admiro, quiso y confesó tanto (soy testigo de su palabra hablada), a su Martí. La diferencia, además de residir en lo esencial de las dos existencias, estaba en lo más hondo de las dos experiencias, ya que Martí levaba dentro una herida española que Darío no había recibido de tan cerca.


Este José Martí, este "Capitán Araña", que tendió su hilo de amor y odio nobles entre rosas, palabras y besos blancos, para esperar al destino, cayó en su paisaje, que ya he visto, por la pasión, la envidia, la indiferencia quizás, la fatalidad sin duda, como un caballero andante enamorado, de todos los tiempos y países, pasados, presentes y futuros. Quijote cubano, comprendía lo espiritual eterno, y lo ideal español. Hay que escribir, cubanos, el Cantar o el Romancero, de José Martí, héroe más que ninguno de la vida y la muerte, ya que defendía "exquisitamente", con su vida superior de poeta que se inmolaba, su tierra, su mujer, y su pueblo. La bala que lo mató era para él, quién lo duda, y "por eso". Venía como todas las balas injustas, de muchas partes feas y de muchos siglos bajos, y poco español y poco cubano no tuvieron en ella, aun sin quererlo, un átomo inconciente de plomo. Yo, por fortuna mía, no siento que estuviera nunca en mí ese átomo que, no correspondiéndome, entró en él. Sentí siempre por él y por lo que él sentía lo que se siente en la luz, bajo el árbol, junto al agua y con la flor considerados, comprendidos. Yo soy de los estáticos que cree en la gracia perpetua del bien. Porque el bien (y esto lo dijo de otro modo Bruno Walter, el músico poeta, puro y sereno, desterrado libre, hermano de Martí y, perdón por mi egoísmo, mío) lo destrozan "en apariencia" los otros; pero no se destroza "seguramente", como el mal, a sí mismo...”

NOTA:
Muy conocida la muy peculiar expresión lingüística de Juan Ramón Jiménez y su guerra continua a la “X”  y su increíble devoción por la “J “.   Ejemplos: "escelente", "esquisita"  "esceso", y otras que aparecen así escritas en este trabajo y que no merma en nada su merito esencial.

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