lunes, 20 de noviembre de 2017

Ilusion de volver al Juan Sebastian "Elcano"

«Ilusión por volver al Juan Sebastián de Elcano y hacerlo como su comandante» señala el ferrolano Ignacio Paz García
12 noviembre, 2017 
Fot. A. Vázquez
Por. (Verónica Sánchez– La Voz de Cádiz)-



Fue testigo de excepción de la llegada a Cádiz del «Juan Sebastián de Elcano» el día 21 del pasado mes de julio. Desde la cubierta del buque escuela, a bordo del que realizó el último trayecto desde Marín a la ciudad gaditana, pudo ver lo que este barco significa para los gaditanos. El capitán de navío Ignacio Paz García (Ferrol, 1966) estaba a punto de ser nombrado comandante de esa nave emblemática, de la que ejerce el mando desde el día 27 de julio. Sabía entonces y es más consciente aún ahora del reto que tiene por delante.
Durante esos días tuvo la oportunidad de comprobar el «compromiso, profesionalidad y alegría» con la que trabaja la tripulación del Elcano, un testigo que le ha pasado su predecesor en el cargo, el capitán de navío Victoriano Gilabert, y «que ahora me toca mantener». Por delante tiene la realización del 90 crucero de instrucción y una posterior posible vuelta al mundo, ya que todo apunta a que el buque más antiguo de la Armada Española realizará su undécima circunnavegación coincidiendo con el 500 aniversario de la expedición Magallanes – Elcano, que empezó en 1519 y concluyó tres años después. «Yo estaría encantado y creo que toda la dotación también, sería un hito, pero bueno, ya lo veremos. Lo que tenga que venir, vendrá y lo que venga lo disfrutaremos».
-¿Qué se siente al asumir el mando de un barco tan emblemático como el Elcano?
–«Cuando recapacito que he sido nombrado comandante del buque escuela Juan Sebastián de Elcano son muchos los sentimientos que acumulo, pero si tuviera que quedarme con tres los resumiría en agradecimiento, ilusión y responsabilidad. Agradecimiento a la Armada y en especial al Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada por haberme designado para este mando. Soy consciente de los muchos oficiales, compañeros y amigos míos, que están altamente capacitados y cualificados para hacerlo, con lo cual todavía estoy más agradecido. Ilusión por volver a este barco y hacerlo como su comandante, lo que me permite mandar a una magnífica dotación compuesta por hombres y mujeres, grandes profesionales que están sumamente implicados con la misión de este barco, que podemos dividir en dos: contribuir de forma directa a la formación integral de nuestros oficiales alumnos y la representación de España en el exterior. Y responsabilidad porque sé lo mucho que se exige de este barco y de su comandante, tanto en lo marinero, con muchos días de mar por la proa en condiciones no siempre favorables, cuando no adversas, en la dirección y mando de la dotación durante dos años, en la formación de los guardiamarinas y en la labor de buque-embajada, sabiendo que seremos muy observados y que tenemos que mantener el listón muy alto».

-Usted ha mandado el patrullero «Acevedo‘, el cazaminas «Sella‘ y la fragata «Álvaro de Bazán‘ y «Elcano es su primer destino como capitán de navío, ¿un gran reto?
-«Es un gran reto, pero créame que todos los mandos sin excepción lo son, pues, en mi opinión, son los destinos que mayor compromiso y entrega exigen a un oficial de la Armada. Y también los que más disfrutamos a pesar de que no están exentos de momentos duros y algún que otro disgusto.
Éste, por ser en el empleo de capitán de navío y por lo emblemático del buque, quizás lo sea aún más. Efectivamente, acabo de ascender en verano con lo cual ahora tengo la doble ‘L’ de prácticas, la del empleo de capitán de navío y la de comandante del barco (ríe). Pero espero que con la ayuda de la dotación me la quiten pronto».
-¿El anterior comandante le ha dado algunos consejos?
-«Tuve la oportunidad y la suerte de estar dos semanas de periodo de ambientación, una en la mar y otra en puerto, conviviendo con el anterior comandante, el capitán de navío Victoriano Gilabert. Y fui testigo presencial de su liderazgo, solvencia, cualidades humanas y de su capacidad de trabajo. Por lo tanto, aprendí mucho viéndole, y esas dos semanas han sido fantásticas para poder iniciar el mando con más criterio y conocimiento. Además, efectivamente recibí muchos y variados consejos que con toda la humildad del mundo intentaré poner en práctica porque seguro que me ayudarán enormemente en el desarrollo del mando. Uno de ellos fue que el barco es muy marinero, muy noble pero que hay que cuidarlo mucho porque tiene ya 90 años».
-Hizo usted el crucero de instrucción cuando estaba en el Escuela Naval Militar, ¿qué recuerda del mismo?
–«Pude realizar el crucero de instrucción como guardiamarina en el año 1989. Ha pasado mucho tiempo, pero de verdad que los recuerdos son muy intensos y no creo que yo sea una excepción, todo aquel que haya hecho el crucero en el «Juan Sebastián de Elcano’ los recuerdos que tiene son muy intensos y buenos.
Recuerdo la navegación y los muchos días de mar, algunos buenos y muy buenos, otros malos y muy malos, con abundante lluvia y viento. Recuerdo la navegación a vela, ese léxico tan característico que tiene y las maniobras tan exigentes, las muchas guardias que montamos, el horario tan apretado que era, las observaciones astronómicas del sol y las estrellas por la noche, los puertos que visitamos, el mundo que conocimos en esos puertos, algunos como Costa de Marfil a los que difícilmente se tiene la oportunidad de volver, la recepciones a bordo… Recuerdo muy especialmente las multitudes de visitas que recibíamos y cuando venían compatriotas nuestros que vivían en el extranjero que nos transmitían que volvían a sentir cerca a España y los españoles. Así me di cuenta de la importancia que tiene el «Elcano como embajador de España, porque lo sienten los compatriotas que visitan el barco. Y luego recuerdo lo intensa y exigente que era la vida a bordo, con poca cabida para las comodidades y en ocasiones para la intimidad pero con mucha para el aprendizaje, el respeto mutuo y el compañerismo. Eso es lo que me gustaría contribuir a transmitir a los futuros guardiamarinas que embarquen.
El crucero te hace mejor. Mejor militar, mejor marino y también aumentó mi formación técnica, cultural y humana. En mi caso reafirmó y reforzó mi vocación militar y naval».
-El buque comenzará su próximo crucero de instrucción en febrero, ¿cómo se lo plantea?
«Pues si Dios quiere tendré por delante dos cruceros, uno por cada año de mando. El primero será el número 90 que está ya definido y planificado, a falta de la última aprobación. Este crucero en líneas generales será la vuelta a Sudamérica, pasando de Atlántico a Pacífico por el Estrecho de Magallanes y retornando al Atlántico por el Canal de Panamá, lo que implica visitar muchos puertos de Sudamérica.
Además, este crucero va a coincidir con la regata ‘Velas Latinoamérica 2018’, de grandes veleros buques escuela, con lo cual vamos a tener la maravillosa experiencia de coincidir, convivir, navegar y disfrutar en puerto con nuestros compañeros de los buques escuela de marinas tan queridas como son las de Iberoamérica.
El crucero en sí, como todos, tiene una planificación estándar que es un 75% de tiempo en la mar y un 25% en puerto. Lo que supone hacer un mínimo de dos, en nuestro caso serán tres, navegaciones de larga duración, es decir, de no menos de 20-25 días y tratar de navegar el máximo tiempo posible a vela. Con lo cual el crucero número 90 será muy atractivo, marinero y exigente, con seis meses de duración, de febrero a agosto».
-¿Algún puerto que ya tengan seguro que van a tocar?
–«La regata que mencioné la organiza Chile y además cruzamos el Estrecho de Magallanes, con lo cual Punta Arenas y Valparaíso los vamos a tocar seguro. El resto están por decidir tanto los puertos como la fecha. Pero tocaremos seguro también alguno en la costa de Levante. Y, como siempre, al salir de Cádiz haremos parada en Canarias, en esta ocasión en Las Palmas».
 -¿Qué espera de estos años al frente del buque escuela de la Armada española?
-«Estar a la altura de lo que exige un mando como éste, del buque más emblemático, característico, conocido y entrañable de la Armada, por el que todos sus componentes sienten un cariño especial y que ahora nos toca a nosotros cuidar.
Además, comprometerme en las dos misiones fundamentales de este buque. Por un lado, contribuyendo firmemente a la formación integral, militar, marinera, técnica, cultural, social y humana de los oficiales alumnos, los caballeros y damas guardiamarinas. Y, por otro, actuando con humildad como embajada de España en el exterior, que toda la dotación se sienta partícipe, representando con dignidad y orgullo a España y a los españoles.
Y ya centrándome en los hombres y mujeres que conforman la dotación del «Juan Sebastián de Elcano, que son unos magníficos profesionales con un gran nivel de compromiso, tratar de ser un buen comandante, darles el ejemplo que ellos se merecen, con compromiso, dedicación y entrega, pero también con disponibilidad y cercanía. Creando un buen ambiente de trabajo, alegre, agradable, en el que todos se sientan, porque lo son, necesarios e importantes, responsables de sus cometidos, con iniciativa y autonomía. Que estén orgullosos de pertenecer a la dotación del «Juan Sebastián de Elcano’ y a la Armada. Esos son mis objetivos, que no son pocos ni fáciles, pero asumo el reto con la ayuda de mi tripulación».

COMO SALUDO DE MAR A LA ARMADA ESPAÑOLA, FIEL
DEFENSORA Y DIVULGADORA DE LAS TRADICIONES NAVALES.



jueves, 1 de octubre de 2015

PALACIO RUBENS- ACADEMIA NAVAL DEL MARIEL-CUBA

23 horas · Editado · 
PALACIO RUBENS- ACADEMIA NAVAL DEL MARIEL
(Publicado por D. Jácome)
El “Palacio Rubens” fue construido entre los años de 1905 a 1908 en la zona más alta de uno de los extremos de la meseta del Mariel (85 m. sobre el nivel del mar), conocida como la “Loma de la Vigía”, por haber sido durante los siglos XVI y XVII, lugar de vigilancia para detectar la presencia de naves piratas en la costa. En el XIX, durante la Guerra, estuvo enclavada una fortificación del Ejército español conocida como “Fuerte Arolas”, cabecera de la entonces denominada “Trocha de Mariel a Majana”.
La finca era propiedad del Coronel del Ejército Libertador Sr. Charles Hernández, quién la vendería en 1905 al Dr. Horacio Rubens, un norteamericano establecido en la Isla, quien fuera amigo personal de José Martí y de Don Tomás Estrada Palma, primer presidente de Cuba.
 
Horacio Rubens, fue un abogado radicado en Nueva York, que desde antes de 1892 había sido destacado miembro de la Junta Revolucionaria de ese estado y defensor de todos sus miembros –de forma gratuita- ante las complicaciones con las autoridades de ese país. También fue activo en el envío de medios para la guerra de 1895.
Después de su adquisición, comenzó la construcción del palacete bajo la dirección de un arquitecto de origen italiano, con intención de instalar en él un casino de juegos. El gobierno no autorizó su solicitud, quedando sin función durante varios años. Años más tarde, en 1912, el palacio es comprado por la Sra. Claudia Lamar, la cual tampoco le da uso y poco tiempo después, la vendería nuevamente, en esta ocasión a un Patronato que buscaba un local apropiado para la instalación de un leprosorio.
 
Se intenta usar como “Hospital de Leprosos”, asunto del que ya les comenté en otra publicación, pero por dificultades en con el abasto de agua en la zona, tampoco es posible.
 
Por otra parte, en 1915 se crea la “Academia de Cadetes de la Marina de Guerra” y un año más tarde, el 28 de enero de 1916, surge oficialmente la “Academia Naval del Mariel”. No teniendo la misma una academia para capacitar al personal, el entonces Jefe de la Marina de Guerra y Capitán de Navío Julio Morales Coello recomienda este Palacio al Presidente de la República, Mayor General del Ejercito Libertador Mario García Menocal, pues a pesar de tener dueño no era utilizado, por lo que ordena comprar o confiscar el mismo.
 
El día 28 de enero de 1916 el Gobierno hace toma del mismo y hace las adaptaciones y reformas necesarias para utilizar como escuela, comenzado las clases a principios de 1917. Sobre cómo finalmente se obtuvo la propiedad del Palacio por la Marina de Guerra Nacional, no existe constancia alguna, ya que con la caída de Gerardo Machado, 13 de agosto de 1933, los archivos del Ayuntamiento del pueblo fueron quemados.
 
Los medios de prensa ya habían comentado sobre este hecho:
Cuba en Europa, Año 7, Num. 156-157, Diciembre de 1916
“…LA ESCUELA NAVAL
Recientemente verificase la inauguración de la Escuela Naval del Mariel, instalada en el magnífico edificio denominado Palacio de Rubens.
El taller de maquinarias consta de una caldera de tubos verticales, motor y las transmisiones necesarias. En el salón de maquinarias están colocadas dos máquinas Compand, verticales, de distintos modelos, una máquina de vapor con distribución cilíndrica y dos motores de gasolina.
Se está acopiando el material para la ejecución del local destinado a la sala de gimnasio y esgrima, consistente en un edificio central de 10 metros por seis y un cuerpo delantero de 9 por 5. Cuenta la Escuela Naval con un gabinete de Física, un Observatorio meteorológico, una estación de telegrafía sin hilos de un alcance de trasmisión de 100 millas y una importante biblioteca.
Dirige la Escuela Naval, con carácter interino, el teniente de navío, señor Mario de la Vega. Se dan en dicho centro de enseñanza náutica las siguientes clases: Artillería y torpedos, ampliación de prácticas de pilotaje, maquinarias y electricidad, ampliación de estudios de matemáticas y física y otras…”
Según “Apuntes para la Historia de la Academia Naval del Mariel” …”la verdadera inauguración de la edificación no tuvo lugar, sino hasta el 9 de enero de 1917 con la presencia de destacadas personalidades de la época, entre ellas, la del Secretario de Gobernación Aurelio Hevia.
Inmediatamente después de la puesta en marcha de la Academia Naval, se designó una partida económica de $15.000,00, destinados al equipamiento de las cátedras y aulas, adquiriéndose el material de estudio necesario, se creó biblioteca naval con la adquisición obras sobre los más avanzados métodos de navegación geografía, astronomía etc. (para 1940 contaba ya con más de 10.000 volúmenes), creándose un observatorio meteorológico y el “Museo Ictiológico Felipe Poey” (el más completo de su clase en el país)… entre el equipamiento suministrado se encontraba una caldera que había pertenecido al crucero “Cuba”, un condensador extraído al cañonero “Antonio Maceo”, también, una máquina que había pertenecido a una lancha del servicio de aduanas y una ametralladora Nordenfelt….”
En 1936 es ampliada y se construyen nuevas edificaciones y la conocida escalinata de 264 escalones y doce descansos.
La Academia Naval radicó en este lugar hasta 1977, dejando de existir como Institución en el año 1980. El edificio quedó en desuso hasta que en el año 2001 pasó al Gobierno municipal de Mariel (Poder Popular). Desde entonces continúa en desuso total y en mal estado su interior, por el abandono y maltrato de los últimos años.
En la actualidad la escalinata está casi destruida por corrimientos de la loma producto de las grandes lluvias, pero el palacio mantiene en buenas condiciones sus cimientos y estructura,al igual que el recuerdo eterno de los cadetes graduados en ella permanecerá para siempre en la memoria histórica de nuestra nación.



Nota del dueño del Blog.  sobre  la ACADEMIA NAVAL DEL MARIEL , editados por la Revista Coca Cola en Septiembre de  1959


















lunes, 6 de julio de 2015

Patrimonio Cultural Subacuático Batalla Naval de Santiago de Cuba



Patrimonio Cultural Subacuático Batalla Naval de Santiago de Cuba

Por su importancia  le adjunto mensaje y foto que el Historiador Gustavo Placer Cervera , miembro de numero de  la Academia de Historia de Cuba , me ha hecho llegar.




Mis estimados amigos:
Del 1 al 3 de julio se llevó a cabo en Santiago de Cuba el evento Simposub 2015 cuyo punto culminante fue la declaración oficial como monumento nacional del Parque Arqueológico del Patrimonio Cultural Subacuático Batalla Naval de Santiago de Cuba. También el Gobierno de la ciudad de Santiago de Cuba le otorgó a los biznietos del Almirante Pascual Cervera, Pascual Cervera de la Chica y Ángel Luís Cervera Fantoni, la condición de Visitantes Distinguidos de esa ciudad.
Les envío algunas fotos que tomé durante esas actividades.

Saludos.


Gustavo Placer Cervera





                           
                                       












A continuacion una pequella cronica , que me ha hecho llegar la periodista Maria Elena Balan de la Agencia de Informacion Nacional de Cuba (AIN)

PARQUE BATALLA NAVAL DE STGO: MONUMENTO NACIONAL
El Parque Arqueológico del Patrimonio Cultural y Natural Subacuático Batalla Naval de Santiago de Cuba, fue declarado Monumento Nacional. Ocupa una franja costera de unos 120 kilómetros de longitud y fue testigo el tres de julio de 1898 del desigual combate entre las escuadras del contralmirante español Pascual Cervera y el contralmirante norteamericano William Sampson, en el que todos los buques españoles fueron aniquilados. El lugar está conformado por siete sitios arqueológicos, donde yacen los pecios de cinco buques españoles y dos norteamericanos vinculados al conflicto, y objetos pertenecientes a las embarcaciones, que incluyen mástiles, herrajes, parte de la artillería y proyectiles.

































martes, 19 de mayo de 2015

José Martí y su libro La Edad de Oro





Por María Elena Balán Sainz
  


José Martí y su libro La Edad de Oro

El escritor, político y periodista José Julián Martí y Pérez, nació en La Habana el 28 de enero, hace ya 162 años y cayó en combate en 1895 en los campos de Dos Ríos, en Oriente, territorio perteneciente ahora a la provincia de Granma en los primeros meses de la Guerra Necesaria, para cuya organización y desarrollo creó el Partido Revolucionario Cubano.
  Fue el primogénito del matrimonio integrado por Mariano Martí, natural de Valencia, y  Leonor Pérez, procedente de Islas Canarias.
   Sus hermanas se nombraron Leonor, Carmen, Amelia,  Antonia y Ana, fallecida en la flor de su juventud, quien parece haber adquirido algunos conocimientos y gustaba de escribir versos y pintar como su hermano mayor. También María del Pilar, la cual murió a los seis años de pulmonía, dicen que a causa de haberle hecho el maestro estar de penitencia muchas horas de pie en el patio estando el día lluvioso. Quizás fue el recuerdo de esta hermanita el que inspiró a Martí años después a escribir “Los zapaticos de rosa”.
   Sería sumamente larga la lista de las obras escritas por Martí, las anécdotas acerca de su vida, por eso nos vamos a referir solamente en esta ocasión a un libro que escribió precisamente para los niños, a quienes calificó como la esperanza del mundo.
   Este texto se llama La Edad de Oro, que ya va a cumplir  126 años de recorrer
el mundo. El primer número de esta revista vio la luz en julio de 1889, durante la estancia de Martí en Nueva York,  y tiene cuentos, ensayos y poesías que muestran ejemplarmente el humanismo e idealismo martianos.
  A todos nos llama la atención cómo una narración infantil ilustrada, de salida mensual, de la que sólo se publicaron cuatro números, tenga aún vigencia y sea leída por niños y jóvenes, citada por adultos y analizada por numerosos investigadores.
 A más de un siglo de haberse publicado conserva la vitalidad juvenil de la intencionalidad formativa con que fue creada en 1889, pero también mantiene los principios educativos necesarios de la formación humana de una nueva generación que enfrenta nuevos retos tecnológicos y sociales y que sin embargo, la centenaria revista es totalmente actual para esos fines.
  Su propósito era  poner en las manos de los niños  un libro que los ocupe y regocije, les enseñe sin fatiga, les cuente en resumen pintoresco lo pasado y lo contemporáneo, les estimule a emplear por igual sus facultades mentales y físicas, a amar el sentimiento más que lo sentimental,  a reemplazar la poesía enfermiza y retórica que está aún en boga, con aquella otra sana y útil que nace del conocimiento del mundo; a estudiar de preferencia las leyes, agentes e historia de la tierra donde ha de trabajar.
  La concepción que tenía Martí de la revista ilustrada para niños iba más allá de los preceptos hasta entonces en uso.
  En él coincidía la concepción de formación y de un hacer pedagógico a distancia que desarrolló, como él mismo lo declara  y cito sus palabras: “los artículos que son verdaderos resúmenes de ciencias, industrias, artes, historia y literatura, junto con artículos de viajes, biografías, descripciones de juegos y de costumbres, fábulas y versos.” Fin de la cita.
  Si importante era el contenido, escogidos y redactados de manera que “por mucha doctrina que lleven en sí, no parezca que la llevan, ni alarmen al lector”, también significativa era la impronta de las litografías utilizadas, cuidadosamente seleccionadas, de buena factura y agradables a la vista.
   Consideraba Martí que debían ser “láminas de verdadero mérito, bien originales, bien reproducidas por los mejores métodos de entre las que se escojan de las obras de los buenos dibujantes, para completar la materia escrita.       
  La Edad de Oro inicialmente se publicó en cuatro folletos de 32 páginas cada uno, a dos columnas, la tipografía y el papel empleados, las numerosas viñetas y reproducciones litográficas de obras de artistas reconocidos fueron cuidadosamente escogidos por él.
  Los detalles los tuvo en cuenta Martí para que resultara una publicación ilustrada de valía, como lo fue y está demostrado a más de un siglo de su aparición.
  Diez años después de la muerte de José  Martí, un alumno suyo, Gonzalo de Quesada, reunió los cuatro números de la revista y con ellos hizo un libro.
  Espero que les guste y les resulte provechosa, porque ya de hecho, los estoy invitando a leerla, aquí podrán leer La Historia del Hombre contada por sus casas, El Camarón encantado, Bebé y el señor Don Pomposo, y Los zapaticos de rosa, entre otras muchas narraciones atractivas.

   A 120 años de su muerte, José Martí, sigue ofreciéndonos sus enseñanzas, muy útiles en estos tiempos cuando la ternura, la solidaridad, el respeto y la consideración hacia los demás deben ser valores éticos que todos debemos cultivar.

José Martí  en la memoria de residentes en Extremadura

Por María Elena Balán Sainz

Badajoz, 19 mayo (AIN) En ocasión del aniversario 120 de su caída en
combate en Dos Ríos, la obra literaria, pedagógica y política de José
Martí fue recordada por miembros  de la Asociación Cubano Extremeña en
la ciudad de Badajoz, a 404 kilómetros al suroeste de Madrid.
   Desde noviembre último, los afiliados a las Asociaciones
Cubano-Extremeña y de Vecinos del Cerro de Reyes, cuentan con una
escultura de Martí en la plaza que lleva su nombre, a la cual acuden a
realizar actos conmemorativos, y en cuyo pedestal una  frase escrita
por este cubano universal señala "Para los niños trabajamos porque
ellos son la esperanza del mundo".
   De ahí que en fechas señaladas acudan a este lugar de la barriada
de Cerro de Reyes estudiantes del colegio, quienes ya conocen de la
obra martiana a través de la lectura de sus poesías y de textos
publicados en el libro La Edad de Oro, cuya edición fascimilar fue
donada a ese centro de estudios en el homenaje rendido a José Martí el
28 de enero, en el aniversario de su natalicio.
   Maestros del colegio les enseñaron cómo recitar los versos,
intercalándolos con la popular canción del autor cubano Joseíto
Fernández, La Guantanamera, logrando una ritmicidad elogiable.
  La Edad de Oro salió a la luz, como artículos periodísticos
inicialmente hace 126 años y recorre el mundo, con atractivas
narraciones las cuales llevan un mensaje de amistad, amor, paz y
solidaridad humana, representadas en acciones de sus propios
personajes.
  Los cinco tomos de la Edición Crítica de las Obras Completas del
Maestro, logradas gracias a la ardua labor del Centro de Estudios
Martianos de La Habana, están al alcance de los interesados en  la
biblioteca de la Asociación de Vecinos Cerro de Reyes, en Badajoz,
para que se conozca más acerca de la vida y obra del más universal de
los cubanos.
Niños Pacense de la Escuela Publica de Cerro de Reyes 
en Badajoz rinden homenaje a Martí



Acto de Develación del Busto de José Marti 
en la Barriada de Cerro de Reyes en Badajoz 6-11-2014 
que contó con la Presencia del Embajador de Cuba , el Alcalde de Badajoz
 y el Presidente de ASCUEX



sábado, 6 de diciembre de 2014

Los orígenes de la educación en Cuba, primer colegio publico





Por:   Rafael Luis Carballo López
           Maestro y Psicopedagogo  extremeño
           Badajoz -España-





Los orígenes de la educación en Cuba; la escuela de
primeras letras, cuentas y latinidad de Bayamo.

El pasado cinco de noviembre se conmemoraron los quinientos un años
de existencia de la ciudad cubana de Bayamo fundada en 1513 por Diego
Velázquez.
Bayamo, desde su origen, es una ciudad que mantiene estrechos lazos
Históricos con España. Uno de estos vínculos, no el único, une culturalmente
esta Villa a Extremadura a través de la fundación en ella de la que está
considerada como primera escuela cubana.
Será a través de la figura del extremeño Francisco de Parada cuando se
materialice el interés que por la educación del pueblo cubano mostraron los
españoles llegados a estas tierras.
Parada, natural de Medina de las Torres -Badajoz- nació a finales del
siglo XV o tal vez, comienzos del siglo XVI y ejerció como capitán de infantería.
Como otros extremeños de su tiempo, partió hacia América; llegando a Cuba
en la época de la colonia, residiendo allí durante varias décadas y no
únicamente en Santiago de Cuba sino además, mucho antes, en la ciudad de
La Habana y finalmente en la Villa de Bayamo .
Estuvo al frente del gobierno de Santiago de Cuba en el año 1547. Rico
hacendado, fundó conventos en la isla y creó clases de alfabetización en la
comarca de Bayamo.
Tal vez lo más interesante de su figura es que su nombre ha quedado
vinculado a la fundación de la primera escuela pública de enseñanza gratuita
de Cuba; cuyos pasos para su creación partieron de la iglesia y de éste
capitán, quienes hacen la solicitud que es aprobada el 28 de abril de 1522 por
el Papa Adriano VI; fecha a partir de la cual, podemos hablar del comienzo de
esta escuela, situada en lo que más tarde sería el convento de San Francisco,
primer cenobio de la ciudad y que llevaría anexa la Parroquia de Nuestra
Señora de los Ángeles.
Parada, además, en su empeño por la cultura, fue uno de los
introductores del juego del ajedrez en la isla.
Su interés por el fomento de la educación se mantiene hasta el final de
sus días y así lo plasma en su testamento, el cual fue modelo de beneficencia y
generosidad; pues repartió todos sus bienes en legado piadoso, dejando
setenta mil pesos para la fundación de una escuela y una Iglesia en Bayamo;
debiendo establecerse por la primera, clases de gramática y latinidad gratuitas
a todos los vecinos bayameses que quisieran; y elegirse tres capellanes para
que adoctrinen a los esclavos de aquella jurisdicción, cobrando por ello
trescientos pesos cada preceptor.
Así quedó reflejado en su testamento fechado el 15 de mayo de 1571,
nueve días antes de morir, donde se habla de esta escuela en la cual se
enseñará moral y latín a todos los vecinos bayameses que quisieran,
asignando una importante suma de dinero que incluía el pago del preceptor,
quien se dedicaría la mayor parte del tiempo a esta labor.
Francisco de Parada falleció en Santiago de Cuba el 24 de Mayo de
1571.
En el siglo XVII los dominicos abrieron un convento en Bayamo y se
hicieron cargo del legado de Parada, manteniendo los estudios públicos
instituidos por éste hasta que, extinguido el convento, los bienes pasaron a la
Real Hacienda.






Notas:  El escudo de Francisco de Parada. Blasón esta

situado en la fachada de una casa de Medina de las Torres
en la provincia de Badajoz, Extremadura

jueves, 27 de noviembre de 2014

Isla de Fantasia

Islas de fantasía

                               
 Por María Elena Balán Saínz
  

 


Yo les escribo ahora desde una Isla muy real y bella llamada Cuba, a la que muchos comparan con un cocodrilo o caimán, por su forma alargada y sus accidentes geográficos. Una Isla que tiene la hermosura del trópico, pero como mayor divisa el calor humano de su pueblo, la amistad franca y sincera que ofrece a quien la busque y la valore


.
    Pero hace muchos años atrás, el mundo pre-científico de la Edad Media estaba plagado de imaginaciones y los enormes vacíos de la realidad los llenó con su fantasía.
   En todo tiempo la belleza y el bienestar habían sido y serían acicate para la aventura. La imaginación, casada con la fantasía, formarían la unión necesaria para dar a luz un explorador.
   Los grandes desiertos por el oriente y el sur y los indescifrables mares por el occidente, atraían más de una voluntad hacia la búsqueda.
   En otros litorales también el mar estaba lleno de leyendas y la imaginación fantaseadora de algunos marineros aseguraba haber visto peligros graves, como dragones de formas inusuales, seres de la más absurda presencia, serpientes marinas, cetáceos enormes, unicornios copiados de la mitología y sirenas y tritones, sin olvidar palacios de  esmeraldas, habitados por hadas submarinas.
   De esa forma, dos imperios perdidos en el tiempo fueron resucitando en la fantasía de los navegantes.
   Los tartesios habían trasladado su ciencia y su poder hacia continentes más allá del mar tenebroso, mientras de los derrotados cartagineses se decía que construyeron su poderío destronado en tierras todavía emergidas de lo que fuera aquella Atlántida tragada por las aguas.
   La gran Antilla heredó su nombre de ese continente perdido y lo haría extensivo a las numerosas islas del Mar Caribe.
   Desde 1367 empezó a figurar en mapas la fantasmagórica Antilia, situada por un italiano de apellido Pizigani en un punto donde nadie se atrevió a navegar durante más de 150 años.
   El genovés Beccario la incluyó en un documento 60 años después y tal vez ese pliego fuera visto por Cristóbal Colón en sus años de aprendiz de navegante y le motivara a atravesar aquel mar lleno de interrogantes.
  
ISLAS PRESENTES EN LA IMAGINACIÓN DEL HOMBRE

   Una gran parte de los viajeros medievales poblaron los vacíos de sus relatos con la descripción de islas de las que habían oído hablar, pero que solamente existían en su imaginación.
   Lo mismo sucedía con los cartógrafos de la época, que nunca titubearon en llenar de un islario fantástico las grandes superficies que el mar abierto ofrecía a sus desbocados pinceles.
   Muchas islas de nombres extraños figuran en los mapas que la fantasía de cartógrafos imaginativos trazó. La propia Antilia, desde hace siglos presentida, acabó por dar nombre al gran archipiélago de los descubrimientos colombinos.
   En aquellos mapas plagados de monstruos marinos, de tritones y nereidas, se diseñaron islas de nombres fantásticos. En varios documentos de siglo XIV apareció una gran isla llamada De la mano del diablo, situada en muy distintos lugares y que un buen día volvió a desaparecer de la imaginación de los cartógrafos.
   La isla llamada Del Brasil, ubicada no justamente en el lugar donde se encuentra ese gran territorio, no estaba ya en ningún mapa cuando Pinzón y Cabral llegaron a los litorales del país que así seguiría llamándose.
   No menos imaginarias fueron las bautizadas con los nombres de Mag y Avalón, donde se decía que estaba enterrado el rey Arturo, o también la imantada tierra de El Dorado, capaz de originar expediciones, desencadenar conflictos y dar rienda suelta a la fantasía.
  Por suerte, mi Isla, la del alargado caimán existe para alegría de los que nacimos en ella y también para aquellos que, en otras latitudes, han sentido la mano amiga de alguno de sus pobladores ofreciendo su ayuda solidaria.




La Habana y su curioso Balneario

La Habana y su curioso balneario
                                            
   Por María Elena Balán Saínz  
 Quien visita o vive en La Habana, la ciudad que en este noviembre cumplió 495 años de su fundación como Villa, no se imagina que esa amplia avenida paralela al malecón, con olor a salitre y un paisaje verde azul que se pierde allá, en el infinito, fue lugar donde se dieron cita los habaneros de mejor posición social a partir de 1854 para probar con beneplácito la frescura de un baño de mar, pero no en los arrecifes del litoral, sino en unas pocetas abiertas golpe de pico por negros esclavos.

  Aquello era algo sensacional en la época y a la par que hacía las delicias de los bañistas, representaba un fuerte filón para el propietario del balneario, que cobraba veinte centavos o el doble de esa cifra si los clientes usaban las toallas que ofrecía, junto a un calzón o batilongo, los cuales constituían los trajes de baño que estaban de moda en aquellos tiempos, cuando se trataba de enseñar lo menos posible.
  
   Desde La Punta hasta donde está hoy la estatua del Lugarteniente General Antonio Maceo, en el malecón habanero, estaban ubicadas las pocetas horadadas en los arrecifes, allá por la medianía del siglo diecinueve.
 
   Se cuenta que los propietarios de aquellos balnearios los alquilaban a empresarios explotadores, a razón de 3 500 pesos por temporada, y comprendía desde el primero de abril hasta el último día de octubre.
  
   Las pocetas abiertas en las rocas tenían, generalmente, unos doce pies cuadrados, con seis u ocho pies de profundidad, y peldaños hechos en el mismo arrecife, además de dos aberturas de un pie, por las que entraba y salía el agua y evitaba así el baño a mar abierto.
 
   De esa forma se contaba con una medida segura ante el posible acoso de los abundantes tiburones que merodeaban por las costas habaneras.  
 LOS BAÑOS DE MAR SE AMPLIARON CON NUEVOS BALNEARIOS. 
     Hacia 1864 surgió otro lugar de atracción para los pobladores de la capital del país: los baños en la playa de Marianao, adonde los veraneantes se trasladaban en coches tirados por caballos en un viaje que duraba dos horas.
  
  Allí un catalán llamado Francisco Tuero edificó unas casetas que tenían dos taburetes de cuero, percheros y un largo ropón de percal rojo, para quienes desearan usarlo.    Las mujeres se bañaban dentro de un reservado de paredes de yagua y pencas de palma.  
  Como era un negocio jugoso, surgieron otros dueños y sociedades y en los primeros años del 1900, se crearon nuevos balnearios para la aristocracia habanera, que luego se modernizaron.
  Con el tiempo las rudimentarias casetas se transformaron en clubes exclusivos y los ropones para bañarse en pequeñas trusas.

  Las piezas para el baño siguieron evolucionando, hasta llegar al hilo dental, aunque cada quien los usa según su gusto y selección.