
Cuando
ocurre un accidente marítimo en un buques que realiza una travesía, de inmediato
, los armadores, los aseguradores, los dueños de la carga, las autoridades
marítimas , se dan a la tarea de buscar las causas que provocaron el daño o la perdida, a veces se la atribuyen a negligencias de la tripulación
o a fallas de la técnica a bordo y otras
veces a un hecho que ha sobrevenido por accidente fortuito; o
fuerza mayor, pero existen otros
puntos de vista en el mundo
marinero en personas supersticiosas que
lo atribuyen a diversas causas paranormales (aquellos no explicables mediante
teorías físicas, biológicas o psicológicas), la mala suerte, el mal de ojo y otras muchas que mencionaremos en el artículo.
Los buques, como las personas tienen su nombre propio y, en cierta
manera, su propia personalidad, a veces
se les personifica hasta el extremo de atribuirles buena o mala suerte. Siempre
han existido barcos con fama de que acarrean mala suerte (gafe- desafortunados), y
de otros se dice que siempre tienen el buen tiempo a su favor y que sus
tripulantes disfrutan de una buena
estancia en puerto.

Con el objetivo de resguardar al barco y a su futura tripulación
de maleficios , los armadores colocaban una moneda de
plata en la quilla o bajo el palo mayor (leyenda pagana donde las
monedas en el mástil o en la quilla del buque traen buen augurio) tal vez como
pago preventivo al barquero infernal Caronte.
Dentro del amplio catálogo
de “cosas” susceptibles de generar un mal augurio, el color amarillo, ocupa un
lugar destacado. No obstante, este color, no suele despertar, por norma general, demasiadas pasiones.
Sin embargo , la protección de un buque y su tripulación recaía en el mascarón de proa. En su origen iban dentro de los buques , cumpliendo una función religiosa : primero como cabezas de animales sacrificados a los dioses, después estas fueron sustituidas por tallas de madera, finalmente pasaron a la proa, bajo la forma de algún animal totémico o deida marítima, hasta que a principios del XIX se popularizaron las figuras femeninas (vestidas o no ), por la creencia que mitigaban la ira de los dioses, su vista amansaba a los dioses del mar

Por otro lado, constituía un sinónimo de malos presagios el hecho de escuchar el tañido de campanas desde el barco a la
hora de zarpar.
A pesar de que el fuego de San Telmo, esa luminiscencia que
aparece en los extremos de los palos del barco bajo unas determinadas condiciones
atmosféricas se considera una señal positiva,
en algunas zonas se creía que si iluminaban a un marinero este moriría
antes de que pasaran 24 horas.
Históricamente, los marineros se han refugiado
siempre en una serie de supersticiones que les permiten hacer frente a las
condiciones marítimas que escapan del control humano y le ayudan a
soportar las duras condiciones de la vida en el mar, sobre las cuales también
hacemos las siguientes referencia de los
objetos o cosas que acarrean buena
suerte (Amuletos) y de los objetos que acarrean mala suerte (Gafe)
En el
mundo marinero existen infinidad de amuletos; Los
amuletos son algunos de los objetos más antiguos de la humanidad, ya que el
hombre vio en ellos la forma para escapar de los males que lo aquejaban, fuesen
físicos, morales o espirituales. Los primeros amuletos eran objetos naturales,
tales como piedras, maderas talladas o cristales naturales, que eran apreciados
por su forma, color o rareza. Más tarde se optó por poseer objetos de uso cotidiano
que por haber sido propiedad de alguien o haber sido parte de un suceso, se
guardaban por presuponer que tendrían cierto poder. En la actualidad existen
multitud de amuletos, tanto comerciales como personales, ya que cada persona
valora el objeto de manera subjetiva y alcanzan diferente importancia. La
persona que lleva el amuleto, por su creencia y fe en éste, puede o no desear revelar este hecho a otras
personas y compartir su apego. Como
reguardo personal ante un hecho de mala
fe contra nuestra persona cruzamos los
dedos y la mano a la espalda o nos ponemos un azabache en lugar no visible de
la ropa o en la gorra o sombrero.
Pueden
ser gemas piedras, estatuas, monedas, dibujos, colgantes, anillos, plantas,
animales, etc., incluso oraciones utilizadas en momentos concretos, para
repeler al diablo o a la mala suerte.

Las prendas interiores femeninas son
la opción ante una fuerte tormenta en el mar, cuando los acontecimientos
climáticos fuertes no cesan. Colgar en el mástil principal una vedetina de mujer asegura una mejora del
temporal.
Las ristras de ajo se encuentran
ubicadas en lugares de riesgo como cuarto de maquinas y cabina de tripulación
del capitán
En
alta mar existen muchos de ellos, un claro ejemplo en la ristra de ajo con
cintas rojas. Numerosos barcos utilizan esta estrategia para garantizar un
viaje seguro. Se colocan en lugares clave como cabina o centro de maquinas,
donde ocasionalmente ocurrieron, o pueden ocurrir, inconvenientes técnicos que
sobrepasan la capacidad humana.


Aunque a veces una aleta de tiburón podía servir de amuleto, un tiburón siguiendo al barco por el lado de popa presagiaba la muerte de algún tripulante.

Está
terminantemente prohibido en el mundo de losmarinossupersticiosos subir
al barco con pingüinos, ya sea de peluche o vivos, ya que estos son
una clara señal de mal augurio
Pasajeros peligrosos o llamados pájaros de mal agüero (“Gafe”
aguafiestas o de mala sombra). Uno de los grupos de
supersticiones marineras más curioso es el referente a pasajeros supuestamente
funestos (que produce tristeza o desgracia).
Según las leyendas las
mujeres a bordo atraen las tempestades, ¡Bueno! En el mundo marinero también
hay machista y la historia a conocido de valientes mujeres piratas y corsarias
así como en la actualidad juegan un papel importante a bordo de las embarcaciones.
Señalar de “yeta” (Portador
de desgracia o mala suerte) a un marinero podía acompañarlo durante toda su
vida y mas allá en la sucesivas existencias del individuo según la
religión budista y en el hinduismo.


Pelirrojos: hablar con un/a pelirrojo/a antes de embarcar
según las historias marineras, trae mala
suerte (ni hablarp de llevarlos a
bordo) .
Tirar
piedras al mar: Es
considerado un signo de falta de respeto hacia los Océanos es una ofensa y tendrá consecuencias graves, causará grandes tormentas.

Escalas: hagas lo que hagas, jamás entregues las banderas a través de los peldaños de una escala.
Silbar con independencia de su nacionalidad o condición esta prohibido a bordo, pues podría despertar a los vientos y provocar un temporal o hacer sonar un cristal de una copa lo que provocaría en algún lugar distante el ahogamiento de un marino
Portar los paraguas en un buque es augurio de desastre y cuídate de no abrirlo , pues rayos y truenos caerán sobre la embarcación. Tradición que proviene de los hogares de las familias en tierra . En presencia de un anciano a nadie se le ocurriría abrir un paragua en el interior de la casa o bajo techo

Dejar sin contestar un deseo de buena
suerte. Si alguien te lo desea antes de partir, siempre debes
contestar.
Evitar encontrarse con un “pies planos, evitaremos la mala suerte hablando nosotros
primero.
Una pieza de madera “robada”
incrustada en la quilla hará
que nuestro barco navegue más rápido y mejor.
Embarcar y desembarcar con el pié derecho.
Lo contrario no es buen presagio.
Verter vino en cubierta será signo de buena nueva antes
de un gran viaje

Un perro visto junto a aparejos de pesca no era signo de nada bueno.
Avistar golondrinas en el Mar es signo de que
tierra está cerca y son consideradas buena señal

Delfines
nadando junto al barco. Son considerados un gran amigo
del hombre de mar y su presencia indica protección.
¡Hombre al agua! Pocas experiencias
debe de haber más terribles que caer al agua en alta mar y ver cómo tu barco se aleja poco a poco. En épocas
pretéritas muchos marineros no sabían nadar, y además se consideraba fuente de
mala suerte rescatar
a una persona que se estuviera ahogando. Suponía inmiscuirse en los asuntos de
los dioses
del mar o del destino. Por otro lado, cuando alguien moría ahogado,
su cadáver, según creencia muy extendida, iba directo al fondo del mar, a los
nueve días regresaba a la superficie y después se hundía definitivamente. Ver
un cadáver durante ese breve periodo de tiempo era un mal presagio. A bordo se
consideraba que traían mala suerte
ponerse la ropa de un compañero fallecido antes de terminar la travesía.

CONCLUSIONES: Hoy en día, dada las características del
desarrollo tecnológico de los buque
actuales y la preparación profesional de sus tripulantes, las supersticiones ,
los presagios y los amuletos han ido
quedando atrás como leyendas , siendo sustituidos por el arte y la ciencia de
los marinos al poner el buque a son de
mar dando cumplimiento a las instrucciones
de la Organización Marítima
Internacional , una eficiente
guardia de navegación y estar al tanto de la información meteorológica al salir
de puerto y durante la travesía y como decimos los marinos no dejar cabos
sueltos, todo tiene que estar previsto , inclusive para cualquier tipo de
contingencia.
Los marinos siempre se han forjado como acero aplicando el arte de
navegar y la ciencia de cada época, antiguamente en los barcos de madera y actualmente
en los de acero.
Pero como siempre hay un
pero
¡Pero por si acaso! Me llevo una lechuza a bordo como resguardo.